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lunes, 14 de abril de 2014

Exclusión/Inclusión/Segregación/Integración


Ahora que todos estamos inmersos en nuestros trabajos sobre Diversidad. He recibido por Facebook esta representación de Exclusión, inclusión, segregación e integración que me parece que os puede interesar. Muchas veces visualmente somos capaces de expresar mejor lo que queremos decir, que con palabras. Ahi queda por si os puede servir. Durante todas estas semanas nuestra actividad se ha vuelto más compleja, más dispersa pero más interesante y retadora. Estudiamos tecnología, repensamos la educación, establecemos conexiones con la diversidad, la educación especial, nuestra vida. Poco a poco, más que estudiar disciplinas por separado intentamos mantener activa y expansiva nuestra conversación cultural, como proyecto educativo. Estoy deseando ver los trabajos que se han realizado como trabajos modulares. Compartir vuestros trabajos, valorar todo este esfuerzo. Somos narradores de historias y los blogs son una de neustras herramientas narrativas más potentes. Contar y narrar y al hacerlo establecer relaciones y encontrar nuevas conexiones con las cosas. Practicar nuestra escritura narrativa, investgadora, reflexiva. Somos investigadores narrativos, ikernarratzaileak, al narrar establecemos conexiones y damos sentido a nuestrar expereincias, las ponemos en relación, las ponemos en contexto.

NUEVAS TECNOLOGÍAS Y VIOLENCIA DE GÉNERO



Las nuevas tecnologías favorecen la violencia de género

Las nuevas tecnologías desempeñan un papel cada vez más importante en las relaciones que establecen los adolescentes con otros chicos y chicas. Lamentablemente, y según indican los expertos, las convierte también en herramienta que facilita nuevas vías para el ejercicio de conductas violentas en la pareja.
De hecho, y según dos estudios promovidos en 2013 por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Genero un 61% de las jóvenes han sido víctimas de la violencia machista a través del móvil y las redes sociales y un 36% han sido destinatarias de mensajes que les han hecho «sentir miedo».
«No ha cambiado tanto el patrón de agresión entre jóvenes y adolescentes. Lo fundamental es ‘controlar’ a la pareja y esto es más fácil con las redes sociales y los smartphones. Los agresores pueden pedir ‘pruebas’ gráficas, ubicaciones y obligar a mantenerse en línea», explica Olga Barroso, coordinadora y psicóloga de la Unidad de Atención Especializada para mujeres adolescentes víctimas de violencia de género de la Dirección General de la Mujer de la Comunidad de Madrid.
«La juventud tiene una percepción del peligro muy baja y en ocasiones no consideran conductas de riesgo el consumo de drogas que han comprado por internet o responder a un whatsapp en el que se la insulta», señala Barroso y agrega: «En nuestro centro tratamos siempre de dejar claro a las chicas dos cosas: que un insulto es una forma de violencia, que nadie merece recibirlo y nadie tiene derecho a ejercerlo; y que deben dar valor a lo que sienten, ya sea tristeza, malestar o miedo y pedir ayuda independientemente de contar o no con la aprobación de su entorno».
Síntomas del ‘acoso’
En ocasiones las víctimas son forzadas a probar nuevas sustancias o a hacer cosas que no desean. La presión y exigencia que reciben de la pareja puede desembocar a corto plazo en trastornos adaptativos y depresivos o en alteraciones de la conducta alimentaria como forma de buscar cierto control sobre su cuerpo.
Los datos disponibles sobre la psicopatología de estas víctimas muestran que presentan trastornos adaptativos y, en un porcentaje importante pero no mayoritario, trastornos por estrés postraumático. En cuanto a las adicciones a sustancias, el alcohol es la que está en primer lugar.
Psiconautas duales
Los psiconautas son aquellas personas que buscan expandir o explorar su conciencia a través del uso de sustancias psicotrópicas. Suelen buscar y probar sustancias novedosas a través de la red, no necesariamente adictivas, que pueden ser legales o ilegales. Tal y como comenta la doctora Helen Dolengevich, del Hospital Universitario del Henares en Madrid «es una nueva forma de comportamiento en la red que puede llegar a ser delictiva. Los productos que se están vendiendo por la red son sintéticos, desconocidos muchos de ellos, y otros no se pueden encontrar en la calle. Las páginas web donde se encuentran son atractivas, normales, y sin embargo, detrás hay un mundo delictivo, de adicción, que las autoridades están persiguiendo de forma continua».
En esta misma línea, y debido a que algunas sustancias sí son legales en muchos países, «es posible comprarlas a través de Internet de forma sencilla, pagando con la tarjeta de crédito y recibiendo la mercancía en el domicilio. Otra cosa es comprar drogas ilegales, lo cual evidentemente sí es un comportamiento delictivo. Traspasa lo sanitario porque se busca continuamente cómo regular y prohibir estas drogas, pero el resultado es inútil porque cambian constantemente», insiste la doctora.
El perfil del consumidor lo dibujan principalmente varones de entre 20 y 30 años con estudios que desean descubrir nuevas percepciones del mundo con un nivel de conciencia alterado. En los últimos tiempos, entre el público consumidor encontramos también mujeres y jóvenes inexpertos. «Lo importante es tratar de educar para poder prevenir el consumo de sustancias psicotrópicas a través o no de internet. Muchas veces el hecho en sí no se puede evitar, pero con información y formación puede ayudar a un uso responsable y con conocimiento. Sería conveniente poner en marcha talleres o charlas donde se transmita el riesgo de consumir estas sustancias», destaca Dolengevich.
Esta experta afirma que las personas pueden usar las drogas con múltiples fines, uno de ellos muy recurrente es la automedicación.
Por último, también se ha señalado el potencial abuso y riesgo de intoxicación que se asocia a estas sustancias (herbales, químicas, sintéticas o farmacéuticas) cuyos efectos pasan por la estimulación, sedación, alucinación, etcétera y que dificultan el diagnóstico de intoxicación por una sustancia en particular. Además, entrañan riesgo grave para la salud física y mental, ya que en ocasiones los doctores observan crisis convulsivas, problemas cardiovasculares e incluso pueden causar la muerte.

miércoles, 9 de abril de 2014

La Teoría Queer y la deconstrucción de lo "natural"


La Teoría Queer de acuerdo a Moira Perez (1) es “un conjunto de ideas, pensamientos, y producciones (textos, obra artística, etc.) que apunta a cuestionar aquello que nuestra cultura da por supuesto, lo que asume como “lo normal” o incluso “lo natural” (y por eso, necesario: no puede ser de otra manera)”.

Para clarificar aún más este concepto, lxs invitamos a ver el siguiente video muy breve, en donde la Dra. Beatriz Preciado explica de qué se trata la Teoría Queer:






Explicado muy brevemente, la Teoría Queer es aquella que tiene como premisa cuestionar todo aquello que la sociedad ha naturalizado, como la heterosexualidad obligatoria, los pares duales jerarquizados en los que está organizado el patriarcado, el sistema sexo-género, etcétera. Esta teoría pone de manifiesto que todo aquello que consideramos natural, y por ello inmutable, no es más que una construcción sociocultural. En este orden de ideas, quizá el aporte más revolucionario fue la desnaturalización de la categoría sexo, y aquí es donde la intervención de Judith Butler termina (y empieza) por deconstruir aquello considerado fijo, dado, inmutable, natural, como el sexo biológico con el cual cada uno/a nace. Su aporte a la teoría nos interpela en cuanto al sustento de nuestra propia identidad.
Judith Butler nos invita a reflexionar sobre la construcción identitaria a partir del sexo, y deconstruye lo que aparece construido como la base de todo el sistema identitario: la naturalidad del sexo y de la división sexual. En palabras de Haraway: “Judith Butler sostuvo que el discurso sobre la identidad del género es intrínseco a las ficciones de coherencia heterosexual y que las feministas necesitan aprender a producir legitimidad narrativa para una gran colección de géneros no coherentes” (1991:11). Butler habla de cuerpos coherentes (individuos coherentes), aquellos que  se ajustan a la norma, y cuerpos abyectos, aquellos que quedan por fuera.

Judith Butler en Cuerpos que importan, sobre los límites materiales y discursivos del sexo  va un paso más allá cuando deconstruye la categoría sexo, pensada tradicionalmente como perteneciente a la naturaleza, como natural, para pensarla en igual de construida culturalmente que el género:
Consideremos primero que la diferencia sexual se invoca frecuentemente como una cuestión de diferencias materiales. Sin embargo, la diferencia sexual nunca es sencillamente una función de diferencias  materiales que no estén de algún modo marcadas y formadas por las prácticas discursivas. Además, afirmar que las diferencias sexuales son indisociables de las demarcaciones discursivas no es lo mismo que decir que el discurso causa la diferencia sexual. La categoría de "sexo" es, desde el comienzo, normativa… (Butler, 2002:18)

El sexo como construcción se materializa en los cuerpos, y aquí se hace necesario volver sobre lo expuesto más arriba al respecto de los cuerpos coherentes y abyectos como resultados de su adecuación a esta categoría de sexo “naturalizada” que es en realidad cultural: “(…) 1as normas reguladoras del "sexo" obran de una manera performativa para constituir la materialidad de los cuerpos y, más específicamente, para materializar el sexo del cuerpo, para materializar la diferencia sexual en aras de consolidar el imperativo heterosexual“ (Butler, 2002:18). El sexo ya no es más un dato corporal, sino que se construyen los cuerpos a partir de lo que se construye como sexo. Son interesantes las implicancias que esta afirmación tiene para la construcción de la identidad. Si todo lo que habitamos es construido, excepto el sexo que viene dado, aún tenemos una base sobre la cual construir nuestra identidad, una base que no cambia, que es esencial a nosotrxs mismxs y que determina lo coherente/no coherente. Cuando nos percatamos de que esta “base inalterable” es otro dato social, la identidad no puede aparecer como algo fijo, sino necesariamente debemos pensarla como proceso de construcción identitaria.
Por otro lado, si todo es construido, incluso lo considerado “natural por excelencia”, las opciones se diversifican y se legitiman "cuerpos incoherentes" como portadores de una identidad que cabe perfectamente en un entramado social que reconoce la diversidad. Cuando Butler dice: “tales desidentificaciones colectivas pueden facilitar una reconceptualización de cuáles son los cuerpos que importan y qué cuerpos habrán de surgir como aún materia crítica de interés” (2002:21) nos permite pensar en esto que enunciamos una normatividad incluyente y no excluyente, que es la forma que actualmente se construye el ser varón y el ser mujer. Debemos desandar estas construcciones que no permiten matices y toda una gama de seres y cuerpos que pueden no ser coherentes con la heterosexualidad binaria obligatoria, pero son coherentes con ellxs mismxs, con su sentir y su pensar.
Si coincidimos con la frase que postula que el discurso construye al sujeto, no debemos perder de vista que hay un discurso normativo sobre el sexo y lo sexual que es performativo del sujeto, que no hay un cuerpo puro que no haya sido construido como tal. Visibilizar el discurso nos permite romper con el binarismo de género y deconstruir el sujeto para construir sujetxs. Reflexionar sobre ello trae aparejado reflexionar sobre de qué modo y hasta qué punto no se construyen los cuerpos.
Julieta Evangelina Cano y María Laura Yacovino



Bibliografía consultada:
(1) Para la realización de esta entrada, consultamos diversas fuentes, una de ellas la entrevista realizada a Moira Perez en la página www.deborarte.com.ar (difundida a través de la Red Informativa de Mujeres Argentinas) que pueden consultar en el siguiente link http://www.deborarte.com.ar/entrevista-moira-perez-nos-cuenta-sobre-teoria-queer/
  • Butler, Judith (2002) Cuerpos que importan, Buenos Aires, Paidós.
  • Haraway, Donna, (1991) “Género para un diccionario marxista”, en Ciencia, cyborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza, Madrid, Cátedra.

viernes, 4 de abril de 2014

Género y políticas de identidad: Permanencia y cambio

(Comentario en torno a La dominación masculina de Pierre Bordieu y La tercera mujer de Gilles Lipovetsky)

Publicado por Encarna Lorenzo en [http://esprituycuerpo.blogspot.ca/2011/07/genero-y-politicas-de-identidad.html]


Desde la segunda mitad del siglo XX se aceleró, de manera significativa, el ritmo de transformación de la condición femenina en el mundo occidental, entre otros múltiples factores debido al acceso a la educación superior, la incorporación masiva al mercado de trabajo y el incremento de la presencia de la mujer en la esfera pública.

Se trata de un proceso de cambio extraordinariamente complejo por la acción de fuerzas económicas, sociales, políticas y culturales mutuamente interconectadas. Así sucede con los cambios sociales (contracepción, divorcio, reducción de la tasa de nupcialidad) que han motivado la ruptura del modelo tradicional de familia, lugar privilegiado de reproducción de los esquemas patriarcales (subordinación jerárquica de la mujer al varón y su papel reducido a labores domésticas); la formación y educación de la mujer, que permite el desempeño de trabajos cada vez más cualificados, y la tarea crítica del movimiento feminista en la denuncia de los clichés ideológicos que la habían esclavizado, en la sociedad burguesa, al trabajo en el ámbito del hogar y al rol meramente reproductivo; un mercado en constante expansión, que crea nuevas imágenes de productos y servicios y provoca, con ello, la necesidad de incrementar la capacidad económica de la unidad familiar mediante el trabajo remunerado de la mujer, hasta entonces confinada al papel de ángel tutelar de la casa, para satisfacer los apetitos de consumo generados …

En cualquier caso, los analistas coinciden en señalar que los innegables avances registrados en el lugar de la mujer en la sociedad ocultan su permanencia en posiciones de avance solo relativas, como demuestra su infrarrepresentación en el desempeño de tareas científicas o técnicas o al frente de puestos de autoridad (poder político o financiero), reservados al varón, ubicándose mayoritariamente, en cambio, en actividades que se consideran adecuadas al ser femenino culturalmente definido: educación, sanidad, otros servicios…, concebidas como prolongación natural de los trabajos tradicionales del hogar y que resultan compatibles con las exigencias de la maternidad. Para Bordieu, la tasa de feminización de una profesión es índice de medida de su valor social, de manera que la mujer solo ocupa nichos laborales devaluados socialmente, que ya no encuentra apetecibles el varón o que, por el hecho de estar siendo atendidos por mujeres, pierden por ello su prestigio preexistente.

Por tanto, existe un largo camino por andar en la igualación de los roles de género. Frente a la eternización de la división sexual que se produce cuando se la entiende encarnada en esencias inmutables, se trataría de re-historizar la división de género, introduciéndola en la dinámica del cambio social, esto es, entenderla como un elemento construido culturalmente y no dado por la realidad, siendo por ello susceptible de reforma. Tal reto parece particularmente perentorio de abordar en las sociedades en que la discriminación sexista es la norma secularmente arraigada.

Bourdieu revela cómo la mujer es víctima de una violencia simbólica tanto más peligrosa cuanto que resulta imperceptible, pues se articula en una cosmovisión creada culturalmente pero que reviste la apariencia de ser conforme, por completo, con la naturaleza real de las cosas. Dicha concepción del mundo jerarquiza sus elementos aplicando un principio androcéntrico, que otorga prioridad a todos los valores que, en la lógica de las oposiciones binarias, se asocian arbitrariamente al polo masculino.

Sin embargo, la mera toma de conciencia de tal sojuzgamiento simbólico no produce una liberación automática respecto del mismo. Por el contrario, persiste una fuerte resistencia en la conciencia y acción, porque el programa de percepción del mundo bajo aquellas relaciones de poder, para el hombre y la mujer, se halla incorporado a su ser por medio de hábitos persistentes, adquiridos durante la socialización en la familia, la escuela, por la Iglesia o el Estado.

Para Lipovetsky, la cuestión más enigmática, a la hora de entender la identidad femenina en las actuales sociedades igualitarias, es la relativa continuidad de los roles tradicionales (papel todavía central en el hogar, predominio del elemento sentimental frente al racional o la elevada valoración de la estética en el mundo de valores femeninos). Los atributos atribuidos a la mujer durante tantos siglos y ahora reconfigurados en la sociedad posmoderna, coexisten con tradiciones que, para el autor, no responden meramente a inercias históricas, como arcaísmos resistentes, ni al impacto de un determinismo biológico en el orden social y psíquico, sino que se acomodan a la nueva autonomía individual de la mujer, como vectores de su identidad de género y poder.

Por su parte, Bordieu pone adecuadamente el acento en que no solo la mujer es sujeto pasivo de férreas estructuras simbólicas. También el hombre es prisionero y víctima de las representaciones dominantes, que le obligan a una confirmación constante de los estereotipos propios de la virilidad.

El avance cultural basado en la puesta en práctica de estos modelos de género en transformación, con nuevos patrones de conducta, permitirá a largo plazo un cambio social significativo, que no es susceptible de producirse sin más con la acción performativa de medidas políticas, como las cuotas de paridad propugnadas por el feminismo de la igualdad, cuya discutible eficacia critican por igual Bordieu y Lipovetsky. Ello sucede por la extraordinaria autonomía relativa de las estructuras sexuales frente a las económico-políticas (Bordieu), cuya evolución no corre pareja. Por ello, las modificaciones en una de esas esferas mediante reformas políticas puede dejar inalterada la situación en la otra durante, todavía, muy largos períodos.

En cualquier caso, tras la lectura de las obras de Bordieu y Lipovetski queda en el aire un aroma a utopía y fin de la historia. Con un esquema de interpretación típico del marxismo, Bordieu señala que, a la larga y al amparo de las contradicciones inherentes a los diferentes mecanismos institucionales implicados, la acción crítica podrá contribuir a la extinción progresiva de la dominación masculina.

Por su parte, la “tercera mujer” de Lipovetsky (superación dialéctica de la “mujer depreciada”, como ser inferior y peligroso para el orden social durante la antigüedad y el medievo, y la “mujer exaltada”, con la burguesía, solo en su condición de esposa y madre) se muestra para tal autor como un proyecto todavía indeterminado, con un destino imprevisible en su autocreación aunque, frente a su visión optimista, puede dudarse si la tan anhelada autonomía femenina no acabará sucumbiendo, como los ejemplos históricos previos, a un modelo heteronormativo (pensemos en la agresividad publicitaria del mercado y en la docilidad femenina a las imágenes impuestas por el mismo).

La última etapa en la dinámica igualitaria moderna sería, para Lipovetsky, la feminización del poder.
El feminismo de la diferencia ha dado origen a un nuevo mito, la mujer como sujeto revolucionario, depositario de las esperanzas de salvación de la humanidad merced a su reserva de valores elevados: sensibilidad, intuición, preocupación por el prójimo… Lipovetsky, sin embargo, prefiere la idea de una unidad del género humano pero descartando esa temida utopía de una sociedad hiperracional, en la que la diferencia de sexos sería solo anatómica.

lunes, 31 de marzo de 2014

"He sufrido mucho la homofobia toda mi vida"

He encontrado esta referencia en  Público de una película que tuve la oportunidad de ver este fin de semana.

[Noticia de http://www.publico.es/510950/he-sufrido-mucho-la-homofobia-toda-mi-vida]


Guillaume Gallienne debuta en el cine con una crónica autobiográfica sobre la búsqueda de su identidad sexual, Guillaume y los chicos ¡a la mesa!, gran triunfadora de los Premios Cesar del cine francés

 Guillaume Gallienne, que debuta en el cine con una crónica autobiográfica con 'Guillaume y los chicos ¡a la mesa!.


Guillaume Gallienne visitó Madrid poco después de que miles de manifestantes contra la ley de matrimonio homosexual, cargados de consignas homófobas, ocuparan las calles de París. El escritor, director y actor vino a presentar su película,Guillaume y los chicos ¡a la mesa!, crónica autobiográfica centrada, precisamente, en la búsqueda de la identidad sexual de un joven de la alta burguesía. "Cuando veo las imágenes de esas manifestaciones siento que estamos volviendo a la Edad Media", sentenció Gallienne, flamante director de una ópera prima que se convirtió en la gran triunfadora de los Premios Cesar de la Academia del cine francés (Mejor Película, Primer Filme, Montaje, Adaptación y Actor).
Así, mientras algunos miles de franceses mostraban en las calles su intolerancia y apostaban por la discriminación de los gays, este prodigioso actor de la Comédie Française transformado ahora en guionista y director clamaba desde el cine por todo lo contrario. Guillaume y los chicos ¡a la mesa!, que nació como espectáculo teatral, es un repaso emocional por la vida del propio Gallienne, que en el cine, igual que hacía antes en escena, se interpreta a sí mismo en diferentes edades y da vida también a su madre. Un actor de teatro cuenta su historia, la de un chico que siempre ha querido ser como su madre, por lo que de niño se disfraza de Sissi Emperatriz y de jovencito camina y habla como ella. Todo el mundo ve en ese amaneramiento una evidente homosexualidad, pero él no está tan seguro y se empeña en la búsqueda de su identidad sexual.
Ha dicho que esta no es una película sobre la homosexualidad ¿diría entonces que es sobre la identidad sexual?
La película es una comedia sobre la diferencia, una película sobre los clichés y las etiquetas que se pone a las personas. Es verdad que hay muy pocas personas, sobre todo homosexuales, a los que no les haya gustado la película. Pero esta historia no es sobre la homosexualidad, es la auténtica revolución de mi vida, de mi corazón. Yo en mi cabeza soy bisexual. Entonces ¿por qué esos clichés? ¿por qué todo el mundo cree que soy homosexual solo porque soy femenino? He sufrido mucho la homofobia toda mi vida. De pequeño todos los niños me llamaban maricón. De mayor, de repente, dicen que soy homosexual.
¿Qué buscaba cuando decidió contar su historia en público, primero en el teatro y luego en el cine?
No lo sé muy bien, lo que sí sé es que no tenía ninguna intención de hacer nada político con ello. La historia estaba en mi cabeza hace nueve años y la hice en el teatro hace siete. Ahora me siento muy feliz porque a propósito de la película mucha gente viene y me dice que está a favor de la ley de matrimonios gays. En lo contrario hay algo que no es democrático, además de un retroceso de muchísimos años. Con todo esto, la democracia está en juego. Aparte, a mí me duele un poco ver que las personas continúan así, en la intolerancia.
En el teatro, donde es un veterano, ha tenido un enorme éxito con esta función, ¿por qué quiso arriesgarse y llevar la obra al cine, donde era un debutante?
El problema en el teatro es que destaca de una manera especial la actuación del actor, y los cambios de papeles son al final prioritarios sobre el relato. Además, no tenía tiempo para defender cada personaje y tenía muy poco tiempo para interpretarme a mí. Por ejemplo, la pasividad del personaje es esencial y en teatro eso era más difícil de mostrar.
Pues no parece especialmente pasivo el personaje...
Sí, esta es la historia de un joven pasivo, un joven de la gran burguesía que siempre está tumbado, por eso la he rodado en cinemascope, pero que, de pronto, se levanta y es un activo actor. El hilo conductor de la historia es el teatro y ¡la gran burguesía es tan teatral! En la película poco a poco va tomando vida el personaje y depurándose el decorado. Al final, teatro y realidad se unen.
Me siento muy feliz porque a propósito de la película mucha gente viene y me dice que está a favor de la ley de matrimonios gaysY ¿se parece realmente a su madre el personaje que usted interpreta?
Sí. Cuando hago mi mamá no es tan diferente, aunque está mejor en la película que en el teatro, porque la puedo defender muy bien. Su pudor y el exceso de humor que tiene, es una cosa que siento y que conozco bien. En el cine se pueden hacer cosas que en el teatro no se pueden.
¿Como mostrar algunos de esos clichés de los que hablaba al principio?
Sí. En la película los clichés están representados de muchas formas. Por ejemplo, primero aparece España, pero aparece como en las películas de Almodóvar, luego aparece Inglaterra como en las de James Ivory. Son referencias muy a propósito de la historia.
¿Cómo reacciona la gente que ve su película?
Bueno, hay gente que quiere ver todos sus problemas en el cine, así que sí, hay mucha gente que se siente identificada con el personaje o con algunas de las cosas que le pasan.

domingo, 30 de marzo de 2014

Educación y Género.

 
Se ha publicado un capítulo titulado "Repensar el género en la construcción de la identidad del docente de Educación Infantil" escrito por  José Miguel Correa  y Estibaliz Aberasturi. El capítulo está en la página 43 del libro: Educación y Género: la incorporación de la desigualdad en múltiples contextos de socialización