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lunes, 14 de abril de 2014
Exclusión/Inclusión/Segregación/Integración
NUEVAS TECNOLOGÍAS Y VIOLENCIA DE GÉNERO
Noticia publicada a través del blog: [http://arritxuuranga.blogspot.com.es/2014/03/nuevas-tecnologias-y-violencia-de-genero.html]
Las nuevas tecnologías desempeñan un papel cada
vez más importante en las relaciones que establecen los adolescentes con
otros chicos y chicas. Lamentablemente, y según indican los expertos,
las convierte también en herramienta que facilita nuevas vías para el
ejercicio de conductas violentas en la pareja.
De hecho, y según dos estudios promovidos en 2013
por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Genero un 61% de las
jóvenes han sido víctimas de la violencia machista a través del móvil y
las redes sociales y un 36% han sido destinatarias de mensajes que les
han hecho «sentir miedo».
«No ha cambiado tanto el patrón de agresión entre
jóvenes y adolescentes. Lo fundamental es ‘controlar’ a la pareja y esto
es más fácil con las redes sociales y los smartphones. Los agresores
pueden pedir ‘pruebas’ gráficas, ubicaciones y obligar a mantenerse en
línea», explica Olga Barroso, coordinadora y psicóloga de la Unidad de
Atención Especializada para mujeres adolescentes víctimas de violencia
de género de la Dirección General de la Mujer de la Comunidad de Madrid.
«La juventud tiene una percepción del peligro muy
baja y en ocasiones no consideran conductas de riesgo el consumo de
drogas que han comprado por internet o responder a un whatsapp en el que
se la insulta», señala Barroso y agrega: «En nuestro centro tratamos
siempre de dejar claro a las chicas dos cosas: que un insulto es una
forma de violencia, que nadie merece recibirlo y nadie tiene derecho a
ejercerlo; y que deben dar valor a lo que sienten, ya sea tristeza,
malestar o miedo y pedir ayuda independientemente de contar o no con la
aprobación de su entorno».
Síntomas del ‘acoso’
En ocasiones las víctimas son forzadas a probar
nuevas sustancias o a hacer cosas que no desean. La presión y exigencia
que reciben de la pareja puede desembocar a corto plazo en trastornos
adaptativos y depresivos o en alteraciones de la conducta alimentaria
como forma de buscar cierto control sobre su cuerpo.
Los datos disponibles sobre la psicopatología de
estas víctimas muestran que presentan trastornos adaptativos y, en un
porcentaje importante pero no mayoritario, trastornos por estrés
postraumático. En cuanto a las adicciones a sustancias, el alcohol es la
que está en primer lugar.
Psiconautas duales
Los psiconautas son aquellas personas que buscan
expandir o explorar su conciencia a través del uso de sustancias
psicotrópicas. Suelen buscar y probar sustancias novedosas a través de
la red, no necesariamente adictivas, que pueden ser legales o ilegales.
Tal y como comenta la doctora Helen Dolengevich, del Hospital
Universitario del Henares en Madrid «es una nueva forma de
comportamiento en la red que puede llegar a ser delictiva. Los productos
que se están vendiendo por la red son sintéticos, desconocidos muchos
de ellos, y otros no se pueden encontrar en la calle. Las páginas web
donde se encuentran son atractivas, normales, y sin embargo, detrás hay
un mundo delictivo, de adicción, que las autoridades están persiguiendo
de forma continua».
En esta misma línea, y debido a que algunas
sustancias sí son legales en muchos países, «es posible comprarlas a
través de Internet de forma sencilla, pagando con la tarjeta de crédito y
recibiendo la mercancía en el domicilio. Otra cosa es comprar drogas
ilegales, lo cual evidentemente sí es un comportamiento delictivo.
Traspasa lo sanitario porque se busca continuamente cómo regular y
prohibir estas drogas, pero el resultado es inútil porque cambian
constantemente», insiste la doctora.
El perfil del consumidor lo dibujan principalmente
varones de entre 20 y 30 años con estudios que desean descubrir nuevas
percepciones del mundo con un nivel de conciencia alterado. En los
últimos tiempos, entre el público consumidor encontramos también mujeres
y jóvenes inexpertos. «Lo importante es tratar de educar para poder
prevenir el consumo de sustancias psicotrópicas a través o no de
internet. Muchas veces el hecho en sí no se puede evitar, pero con
información y formación puede ayudar a un uso responsable y con
conocimiento. Sería conveniente poner en marcha talleres o charlas donde
se transmita el riesgo de consumir estas sustancias», destaca
Dolengevich.
Esta experta afirma que las personas pueden usar
las drogas con múltiples fines, uno de ellos muy recurrente es la
automedicación.
Por último, también se ha señalado el potencial
abuso y riesgo de intoxicación que se asocia a estas sustancias
(herbales, químicas, sintéticas o farmacéuticas) cuyos efectos pasan por
la estimulación, sedación, alucinación, etcétera y que dificultan el
diagnóstico de intoxicación por una sustancia en particular. Además,
entrañan riesgo grave para la salud física y mental, ya que en ocasiones
los doctores observan crisis convulsivas, problemas cardiovasculares e
incluso pueden causar la muerte.
miércoles, 9 de abril de 2014
La Teoría Queer y la deconstrucción de lo "natural"
De(s)generando el género[http://desgenerandoelgenero.blogspot.com.es/2014/04/la-teoria-queer-y-la-deconstruccion-de.html]
La Teoría Queer de acuerdo a Moira Perez (1) es “un conjunto de
ideas, pensamientos, y producciones (textos, obra artística, etc.) que
apunta a cuestionar aquello que nuestra cultura da por supuesto, lo que
asume como “lo normal” o incluso “lo natural” (y por eso, necesario: no
puede ser de otra manera)”.
Para clarificar aún más este concepto, lxs invitamos a ver el siguiente video muy breve, en donde la Dra. Beatriz Preciado explica de qué se trata la Teoría Queer:
Explicado muy brevemente, la Teoría Queer es aquella que tiene como
premisa cuestionar todo aquello que la sociedad ha naturalizado, como la
heterosexualidad obligatoria, los pares duales jerarquizados en los que
está organizado el patriarcado, el sistema sexo-género, etcétera. Esta
teoría pone de manifiesto que todo aquello que consideramos natural, y
por ello inmutable, no es más que una construcción sociocultural. En
este orden de ideas, quizá el aporte más revolucionario fue la
desnaturalización de la categoría sexo, y aquí es donde la intervención
de Judith Butler termina (y empieza) por deconstruir aquello considerado
fijo, dado, inmutable, natural, como el sexo biológico con el cual cada
uno/a nace. Su aporte a la teoría nos interpela en cuanto al sustento
de nuestra propia identidad.
Judith Butler nos invita a reflexionar sobre la construcción identitaria
a partir del sexo, y deconstruye lo que aparece construido como la base
de todo el sistema identitario: la naturalidad del sexo y de la
división sexual. En palabras de Haraway: “Judith Butler sostuvo que
el discurso sobre la identidad del género es intrínseco a las ficciones
de coherencia heterosexual y que las feministas necesitan aprender a
producir legitimidad narrativa para una gran colección de géneros no
coherentes” (1991:11). Butler habla de cuerpos coherentes
(individuos coherentes), aquellos que se ajustan a la norma, y cuerpos
abyectos, aquellos que quedan por fuera.
Judith Butler en Cuerpos que importan, sobre los límites materiales y discursivos del sexo
va un paso más allá cuando deconstruye la categoría sexo, pensada
tradicionalmente como perteneciente a la naturaleza, como natural, para
pensarla en igual de construida culturalmente que el género:
Consideremos primero que la diferencia
sexual se invoca frecuentemente como una cuestión de diferencias
materiales. Sin embargo, la diferencia sexual nunca es sencillamente una
función de diferencias materiales que no estén de algún modo marcadas y
formadas por las prácticas discursivas. Además, afirmar que las
diferencias sexuales son indisociables de las demarcaciones discursivas
no es lo mismo que decir que el discurso causa la diferencia sexual. La
categoría de "sexo" es, desde el comienzo, normativa… (Butler, 2002:18)
El sexo como construcción se materializa en los cuerpos, y aquí se hace necesario volver sobre lo expuesto más arriba
al respecto de los cuerpos coherentes y abyectos como resultados de su
adecuación a esta categoría de sexo “naturalizada” que es en realidad
cultural: “(…) 1as normas reguladoras del "sexo" obran de una manera
performativa para constituir la materialidad de los cuerpos y, más
específicamente, para materializar el sexo del cuerpo, para materializar
la diferencia sexual en aras de consolidar el imperativo heterosexual“
(Butler, 2002:18). El sexo ya no es más un dato corporal, sino que se
construyen los cuerpos a partir de lo que se construye como sexo. Son
interesantes las implicancias que esta afirmación tiene para la
construcción de la identidad. Si todo lo que habitamos es construido,
excepto el sexo que viene dado, aún tenemos una base sobre la cual
construir nuestra identidad, una base que no cambia, que es esencial a
nosotrxs mismxs y que determina lo coherente/no coherente. Cuando nos
percatamos de que esta “base inalterable” es otro dato social, la
identidad no puede aparecer como algo fijo, sino necesariamente debemos
pensarla como proceso de construcción identitaria.
Por otro lado, si todo es construido, incluso lo considerado “natural
por excelencia”, las opciones se diversifican y se legitiman "cuerpos
incoherentes" como portadores de una identidad que cabe perfectamente en
un entramado social que reconoce la diversidad. Cuando Butler dice: “tales
desidentificaciones colectivas pueden facilitar una reconceptualización
de cuáles son los cuerpos que importan y qué cuerpos habrán de surgir
como aún materia crítica de interés” (2002:21) nos permite pensar en
esto que enunciamos una normatividad incluyente y no excluyente, que es
la forma que actualmente se construye el ser varón y el ser mujer.
Debemos desandar estas construcciones que no permiten matices y toda una
gama de seres y cuerpos que pueden no ser coherentes con la
heterosexualidad binaria obligatoria, pero son coherentes con ellxs
mismxs, con su sentir y su pensar.
Si coincidimos con la frase que postula que el discurso construye al
sujeto, no debemos perder de vista que hay un discurso normativo sobre
el sexo y lo sexual que es performativo del sujeto, que no hay un cuerpo
puro que no haya sido construido como tal. Visibilizar el discurso nos
permite romper con el binarismo de género y deconstruir el sujeto para
construir sujetxs. Reflexionar sobre ello trae aparejado reflexionar
sobre de qué modo y hasta qué punto no se construyen los cuerpos.
Julieta Evangelina Cano y María Laura Yacovino
Imagen de: http://minimosymaximos.blogspot.com.ar/2012/04/homosexualidad-el-interminable-debate.html
Bibliografía consultada:
(1) Para la realización de esta entrada, consultamos diversas fuentes,
una de ellas la entrevista realizada a Moira Perez en la página
www.deborarte.com.ar (difundida a través de la Red Informativa de
Mujeres Argentinas) que pueden consultar en el siguiente link http://www.deborarte.com.ar/entrevista-moira-perez-nos-cuenta-sobre-teoria-queer/
- Butler, Judith (2002) Cuerpos que importan, Buenos Aires, Paidós.
- Haraway, Donna, (1991) “Género para un diccionario marxista”, en Ciencia, cyborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza, Madrid, Cátedra.
viernes, 4 de abril de 2014
Género y políticas de identidad: Permanencia y cambio
(Comentario en torno a La dominación masculina de Pierre Bordieu y La tercera mujer de Gilles Lipovetsky)
Desde la segunda mitad del siglo XX se aceleró, de manera significativa, el ritmo de transformación de la condición femenina en el mundo occidental, entre otros múltiples factores debido al acceso a la educación superior, la incorporación masiva al mercado de trabajo y el incremento de la presencia de la mujer en la esfera pública.
Se trata de un proceso de cambio extraordinariamente complejo por la acción de fuerzas económicas, sociales, políticas y culturales mutuamente interconectadas. Así sucede con los cambios sociales (contracepción, divorcio, reducción de la tasa de nupcialidad) que han motivado la ruptura del modelo tradicional de familia, lugar privilegiado de reproducción de los esquemas patriarcales (subordinación jerárquica de la mujer al varón y su papel reducido a labores domésticas); la formación y educación de la mujer, que permite el desempeño de trabajos cada vez más cualificados, y la tarea crítica del movimiento feminista en la denuncia de los clichés ideológicos que la habían esclavizado, en la sociedad burguesa, al trabajo en el ámbito del hogar y al rol meramente reproductivo; un mercado en constante expansión, que crea nuevas imágenes de productos y servicios y provoca, con ello, la necesidad de incrementar la capacidad económica de la unidad familiar mediante el trabajo remunerado de la mujer, hasta entonces confinada al papel de ángel tutelar de la casa, para satisfacer los apetitos de consumo generados …
En cualquier caso, los analistas coinciden en señalar que los innegables avances registrados en el lugar de la mujer en la sociedad ocultan su permanencia en posiciones de avance solo relativas, como demuestra su infrarrepresentación en el desempeño de tareas científicas o técnicas o al frente de puestos de autoridad (poder político o financiero), reservados al varón, ubicándose mayoritariamente, en cambio, en actividades que se consideran adecuadas al ser femenino culturalmente definido: educación, sanidad, otros servicios…, concebidas como prolongación natural de los trabajos tradicionales del hogar y que resultan compatibles con las exigencias de la maternidad. Para Bordieu, la tasa de feminización de una profesión es índice de medida de su valor social, de manera que la mujer solo ocupa nichos laborales devaluados socialmente, que ya no encuentra apetecibles el varón o que, por el hecho de estar siendo atendidos por mujeres, pierden por ello su prestigio preexistente.
Por tanto, existe un largo camino por andar en la igualación de los roles de género. Frente a la eternización de la división sexual que se produce cuando se la entiende encarnada en esencias inmutables, se trataría de re-historizar la división de género, introduciéndola en la dinámica del cambio social, esto es, entenderla como un elemento construido culturalmente y no dado por la realidad, siendo por ello susceptible de reforma. Tal reto parece particularmente perentorio de abordar en las sociedades en que la discriminación sexista es la norma secularmente arraigada.
Bourdieu revela cómo la mujer es víctima de una violencia simbólica tanto más peligrosa cuanto que resulta imperceptible, pues se articula en una cosmovisión creada culturalmente pero que reviste la apariencia de ser conforme, por completo, con la naturaleza real de las cosas. Dicha concepción del mundo jerarquiza sus elementos aplicando un principio androcéntrico, que otorga prioridad a todos los valores que, en la lógica de las oposiciones binarias, se asocian arbitrariamente al polo masculino.
Sin embargo, la mera toma de conciencia de tal sojuzgamiento simbólico no produce una liberación automática respecto del mismo. Por el contrario, persiste una fuerte resistencia en la conciencia y acción, porque el programa de percepción del mundo bajo aquellas relaciones de poder, para el hombre y la mujer, se halla incorporado a su ser por medio de hábitos persistentes, adquiridos durante la socialización en la familia, la escuela, por la Iglesia o el Estado.
Para Lipovetsky, la cuestión más enigmática, a la hora de entender la identidad femenina en las actuales sociedades igualitarias, es la relativa continuidad de los roles tradicionales (papel todavía central en el hogar, predominio del elemento sentimental frente al racional o la elevada valoración de la estética en el mundo de valores femeninos). Los atributos atribuidos a la mujer durante tantos siglos y ahora reconfigurados en la sociedad posmoderna, coexisten con tradiciones que, para el autor, no responden meramente a inercias históricas, como arcaísmos resistentes, ni al impacto de un determinismo biológico en el orden social y psíquico, sino que se acomodan a la nueva autonomía individual de la mujer, como vectores de su identidad de género y poder.
Por su parte, Bordieu pone adecuadamente el acento en que no solo la mujer es sujeto pasivo de férreas estructuras simbólicas. También el hombre es prisionero y víctima de las representaciones dominantes, que le obligan a una confirmación constante de los estereotipos propios de la virilidad.
El avance cultural basado en la puesta en práctica de estos modelos de género en transformación, con nuevos patrones de conducta, permitirá a largo plazo un cambio social significativo, que no es susceptible de producirse sin más con la acción performativa de medidas políticas, como las cuotas de paridad propugnadas por el feminismo de la igualdad, cuya discutible eficacia critican por igual Bordieu y Lipovetsky. Ello sucede por la extraordinaria autonomía relativa de las estructuras sexuales frente a las económico-políticas (Bordieu), cuya evolución no corre pareja. Por ello, las modificaciones en una de esas esferas mediante reformas políticas puede dejar inalterada la situación en la otra durante, todavía, muy largos períodos.
En cualquier caso, tras la lectura de las obras de Bordieu y Lipovetski queda en el aire un aroma a utopía y fin de la historia. Con un esquema de interpretación típico del marxismo, Bordieu señala que, a la larga y al amparo de las contradicciones inherentes a los diferentes mecanismos institucionales implicados, la acción crítica podrá contribuir a la extinción progresiva de la dominación masculina.
Por su parte, la “tercera mujer” de Lipovetsky (superación dialéctica de la “mujer depreciada”, como ser inferior y peligroso para el orden social durante la antigüedad y el medievo, y la “mujer exaltada”, con la burguesía, solo en su condición de esposa y madre) se muestra para tal autor como un proyecto todavía indeterminado, con un destino imprevisible en su autocreación aunque, frente a su visión optimista, puede dudarse si la tan anhelada autonomía femenina no acabará sucumbiendo, como los ejemplos históricos previos, a un modelo heteronormativo (pensemos en la agresividad publicitaria del mercado y en la docilidad femenina a las imágenes impuestas por el mismo).
La última etapa en la dinámica igualitaria moderna sería, para Lipovetsky, la feminización del poder.
El feminismo de la diferencia ha dado origen a un nuevo mito, la mujer como sujeto revolucionario, depositario de las esperanzas de salvación de la humanidad merced a su reserva de valores elevados: sensibilidad, intuición, preocupación por el prójimo… Lipovetsky, sin embargo, prefiere la idea de una unidad del género humano pero descartando esa temida utopía de una sociedad hiperracional, en la que la diferencia de sexos sería solo anatómica.
lunes, 31 de marzo de 2014
"He sufrido mucho la homofobia toda mi vida"
He encontrado esta referencia en Público de una película que tuve la oportunidad de ver este fin de semana.
[Noticia de http://www.publico.es/510950/he-sufrido-mucho-la-homofobia-toda-mi-vida]
Guillaume Gallienne debuta en el cine con una crónica autobiográfica sobre la búsqueda de su identidad sexual, Guillaume y los chicos ¡a la mesa!, gran triunfadora de los Premios Cesar del cine francés
Guillaume Gallienne visitó Madrid poco después de que
miles de manifestantes contra la ley de matrimonio homosexual, cargados
de consignas homófobas, ocuparan las calles de París. El escritor,
director y actor vino a presentar su película,Guillaume y los chicos ¡a la mesa!,
crónica autobiográfica centrada, precisamente, en la búsqueda de la
identidad sexual de un joven de la alta burguesía. "Cuando veo las
imágenes de esas manifestaciones siento que estamos volviendo a la Edad
Media", sentenció Gallienne, flamante director de una ópera prima que
se convirtió en la gran triunfadora de los Premios Cesar de la Academia
del cine francés (Mejor Película, Primer Filme, Montaje, Adaptación y
Actor).
Así, mientras algunos miles de franceses mostraban en las
calles su intolerancia y apostaban por la discriminación de los gays,
este prodigioso actor de la Comédie Française transformado ahora en
guionista y director clamaba desde el cine por todo lo contrario. Guillaume y los chicos ¡a la mesa!,
que nació como espectáculo teatral, es un repaso emocional por la vida
del propio Gallienne, que en el cine, igual que hacía antes en escena,
se interpreta a sí mismo en diferentes edades y da vida también a su
madre. Un actor de teatro cuenta su historia, la de un chico que siempre
ha querido ser como su madre, por lo que de niño se disfraza de Sissi
Emperatriz y de jovencito camina y habla como ella. Todo el mundo ve en
ese amaneramiento una evidente homosexualidad, pero él no está tan
seguro y se empeña en la búsqueda de su identidad sexual.
Ha dicho que esta no es una película sobre la homosexualidad ¿diría entonces que es sobre la identidad sexual?
La
película es una comedia sobre la diferencia, una película sobre los
clichés y las etiquetas que se pone a las personas. Es verdad que hay
muy pocas personas, sobre todo homosexuales, a los que no les haya
gustado la película. Pero esta historia no es sobre la homosexualidad,
es la auténtica revolución de mi vida, de mi corazón. Yo en mi cabeza
soy bisexual. Entonces ¿por qué esos clichés? ¿por qué todo el mundo
cree que soy homosexual solo porque soy femenino? He sufrido mucho la
homofobia toda mi vida. De pequeño todos los niños me llamaban maricón.
De mayor, de repente, dicen que soy homosexual.
¿Qué buscaba cuando decidió contar su historia en público, primero en el teatro y luego en el cine?
No
lo sé muy bien, lo que sí sé es que no tenía ninguna intención de hacer
nada político con ello. La historia estaba en mi cabeza hace nueve años
y la hice en el teatro hace siete. Ahora me siento muy feliz porque a
propósito de la película mucha gente viene y me dice que está a favor de
la ley de matrimonios gays. En lo contrario hay algo que no es
democrático, además de un retroceso de muchísimos años. Con todo esto,
la democracia está en juego. Aparte, a mí me duele un poco ver que las
personas continúan así, en la intolerancia.
En
el teatro, donde es un veterano, ha tenido un enorme éxito con esta
función, ¿por qué quiso arriesgarse y llevar la obra al cine, donde era
un debutante?
El problema en el teatro es que destaca de una
manera especial la actuación del actor, y los cambios de papeles son al
final prioritarios sobre el relato. Además, no tenía tiempo para
defender cada personaje y tenía muy poco tiempo para interpretarme a mí.
Por ejemplo, la pasividad del personaje es esencial y en teatro eso era
más difícil de mostrar.
Pues no parece especialmente pasivo el personaje...
Sí,
esta es la historia de un joven pasivo, un joven de la gran burguesía
que siempre está tumbado, por eso la he rodado en cinemascope, pero que,
de pronto, se levanta y es un activo actor. El hilo conductor de la
historia es el teatro y ¡la gran burguesía es tan teatral! En la
película poco a poco va tomando vida el personaje y depurándose el
decorado. Al final, teatro y realidad se unen.
Me siento muy feliz porque a propósito de la película mucha gente viene y me dice que está a favor de la ley de matrimonios gaysY ¿se parece realmente a su madre el personaje que usted interpreta?
Sí.
Cuando hago mi mamá no es tan diferente, aunque está mejor en la
película que en el teatro, porque la puedo defender muy bien. Su pudor y
el exceso de humor que tiene, es una cosa que siento y que conozco
bien. En el cine se pueden hacer cosas que en el teatro no se pueden.
¿Como mostrar algunos de esos clichés de los que hablaba al principio?
Sí.
En la película los clichés están representados de muchas formas. Por
ejemplo, primero aparece España, pero aparece como en las películas de
Almodóvar, luego aparece Inglaterra como en las de James Ivory. Son
referencias muy a propósito de la historia.
¿Cómo reacciona la gente que ve su película?
Bueno,
hay gente que quiere ver todos sus problemas en el cine, así que sí,
hay mucha gente que se siente identificada con el personaje o con
algunas de las cosas que le pasan.
domingo, 30 de marzo de 2014
Educación y Género.
Se ha publicado un capítulo titulado "Repensar el género en la construcción de la identidad del docente de Educación Infantil" escrito por José Miguel Correa y Estibaliz Aberasturi. El capítulo está en la página 43 del libro: Educación y Género: la incorporación de la desigualdad en múltiples contextos de socialización
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